devenir Vol. 8, N°16, julio - noviembre 2021, pp. 97-114 - Estudios ISSN 2312-7562 e-ISSN 2616-4949

Universidad Nacional de Ingeniería, Lima

doi: https://doi.org/10.21754/devenir.v8i16.1105

EXPRESIONES DE PODER A TRAVÉS DE LA SECUENCIA ARQUITECTÓNICA DEL EDIFICIO MONUMENTAL PREHISPÁNICO DE CAMPOY (*)

EXPRESSIONS OF POWER THROUGH THE ARCHITECTURAL SEQUENCE OF THE PRE-HISPANIC

MONUMENTAL BUILDING OF CAMPOY

José Bazán Castillo (****)

https://orcid.org/0000-0002-1135-351X

jbc07057@gmail.com

Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú)

Fecha de recepción: 28 de febrero de 2020

Fecha de aprobación: 9 de agosto de 2021

RESUMEN

El presente artículo expone los resultados alcanzados a partir del estudio realizado con excavaciones limitadas al edificio prehispánico de Campoy, ubicado en la margen derecha del valle medio bajo del Rímac, en el actual en el distrito de San Juan de Lurigancho. Las intervenciones formaron parte de los objetivos de trabajo del Proyecto de Investigación Arqueológica Huaca Fortaleza de Campoy, cuyas intervenciones de investigación y protección del complejo fueron impulsados por el Instituto de Cultura, Historia y Medio Ambiente ICHMA en el año 2017. El registro arqueológico ha permitido documentar varios diseños arquitectónicos, rasgos tecnológicos y recursos asociados tanto al interior como al exterior de los ambientes de una residencia que habría formado parte de un proyecto constructivo monumental, como lo sugiere la superposición de estructuras que se fueron consolidando como una expresión del poder simbólico alcanzado por un determinado grupo de individuos durante los periodos tardíos de la cronología andina.

PALABRAS CLAVE

Campoy; monumental prehispánico en Lima; fases arquitectónicas

ABSTRACT

This article presents the results obtained from the study carried out with limited excavations of the pre-Hispanic building of Campoy, located on the right bank of the lower middle valley of Rímac, in the current one in the district of San Juan de Lurigancho. The interventions were part of the work objectives of the Huaca Fortaleza de Campoy Archaeological Research Project, whose research and protection interventions of the complex were promoted by the Institute of Culture, History and Environment ICHMA in 2017. The archaeological record has us allowed documenting various architectural designs, technological features and associated resources both inside and outside of the environments of a residence that would have been part of a monumental construction project, as evidenced by the superposition of structures that were consolidated as an expression of the symbolic power achieved by a certain group of individuals during the late periods of the Andean chronology.

KEYWORDS

Campoy; prehispanic monumental building of Lima; architectural phases

(*) Los datos provenientes de la excavación del edificio monumental de Campoy descritos en el presente documento formaron parte del análisis realizado en la tesis de licenciatura del autor titulado “Caracterización y funcionalidad del edificio monumental de la Huaca Fortaleza de Campoy en la margen derecha del valle bajo del Rímac durante los periodos tardíos”, sustentado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en el año 2019, a partir de las intervenciones en el Proyecto de Investigación Arqueológica Huaca Fortaleza de Campoy (PIAHFC) en el año 2017.

(**) Bachiller en Ciencias Sociales, Licenciado en Arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Ha trabajado en proyecto de investigación en el Sector Público, por más de 5 años en la Unidad ejecutora N° 3 del Ministerio de Cultura (MC) - Zona Arqueológica Caral (ZAC), excavando en sitios como Vichama en Huaura, Allpacoto y Caral en Supe. Asimismo, ha trabajado en Lima, gestionando y formado parte del equipo del Proyecto de Investigación Huaca Fortaleza de Campoy (PIAHFC), participando activamente en la gestión comunitaria, formulando talleres, congresos y eventos culturales a través del Instituto de Cultura, Historia y Medio Ambiente ICHMA en San Juan de Lurigancho.

Introducción

La denominada Huaca Fortaleza de Campoy1 es un sitio arqueológico ubicado al pie del cerro El Chivo, en la margen derecha del valle medio bajo del rio Rímac, en el actual distrito de San Juan de Lurigancho, en la provincia de Lima (ver Figura 1). Respecto a la mención en la literatura arqueológica, hay que remontarse al registro que tuvo el sitio en los inventarios y catastros realizados en la ciudad Lima, en tal sentido, es necesario mencionar la documentación realizada por Milla (1974), quien describió al sitio arqueológico inicialmente como Campoy A, en cuyo registro destaca la técnica constructiva y denota algunas unidades arquitectónicas visibles, como el de los almacenes, así como también hace mención que los lugareños la llaman “Fortaleza”. Posteriormente, Ravines (1985) presentó una breve descripción del sitio denominándolo “Fortaleza de Campoy”, tomando posiblemente como referencia lo mencionado en el Catastro de Milla Villena, asimismo presenta un primer plano de ubicación en el “Inventario de Monumentos Arqueológicos del Perú: Lima Metropolitana”.

Cabe señalar la referencia de Poloni (1987) sobre el sector A de Campoy, como un recinto alargado. También describe los muros de tapia que se encuentran entre los sectores A y B preguntándose si en verdad estos son los restos de un antiguo camino que unía ambos lugares. Cornejo (2000) realizó un detallado estudio sobre la provincia Inca de Pachacámac en el Horizonte Tardío (1420 - 1532 d.C.) y postula una organización de tipo provincial con una división en distritos y sub-distritos durante el Horizonte Tardío, para el cual “Fortaleza de Campoy” pertenecería al distrito de Chaclla, sub-distrito de Lurigancho. Villacorta (2001) realizó un importante estudio de los edificios monumentales en el valle del Rímac, incluyendo al sitio arqueológico de Campoy en la discusión de las similitudes y diferencias de los denominados palacios del valle medio del Rímac durante el Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío.

Chamorro (2003) menciona que Campoy está compuesto de dos unidades arquitectónicas: La primera, más pequeña, hecha de muros de tapia que constituyen ambientes cuadrangulares que tiene hasta 2 metros de altura. La segunda unidad se refiere a la “Fortaleza”, sostiene que su patrón arquitectónico y su configuración de ambientes que semejan a Puruchuco, lo ubican en el Horizonte tardío; aunque no descarta que su construcción se haya iniciado en el Intermedio Tardío (900 – 1430 d.C.).

En el marco de la elaboración del proyecto inmobiliario “Fortaleza de Campoy”; el área adyacente al denominado sector A fue intervenida. La evaluación de la zona arqueológica consistió en 6 unidades de excavación, cuyas tres primeras capas estaban disturbadas. Posteriormente, en las siguientes capas se identificaron fragmentos de cerámica llana de carácter utilitario, un piruro, batanes, manos de moler y una estructura circular elaborada de rocas superpuestas (Castañeda, 2003). Abanto (2008) propuso la existencia de un curacazgo en la quebrada Canto Grande, señalando a Mangomarca como un sitio que cumplió funciones político-administrativas y a Fortaleza de Campoy como un centro administrativo secundario subordinado a Mangomarca, en consecuencia, el sitio arqueológico en estudio habría pertenecido al curacazgo ychsma de Ruricancho durante el Intermedio Tardío (900 – 1470 d.C).

En el año 2017, al realizarse una serie de estudios como parte del Proyecto de Investigación Arqueológica Huaca Fortaleza de Campoy (Vargas et al., 2019), se recuperaron evidencias que permiten sostener que hubo una secuencia de ocupaciones en los periodos tardíos de la cronología andina (Rowe, 1960) específicamente del Periodo Intermedio Tardío (900-1470) al Periodo Horizonte Tardío (1470-1533), así como también, las ocurridas durante el Periodo Virreinal (1533-1821) y Republicano (1821-al presente). El sitio debió tener, de acuerdo a los estudios realizados por el autor, una extensión aproximada de 550 metros de norte a sur y alrededor de 450 metros de este a oeste, cubriendo cerca de 25 hectáreas. Se puede observar también, en la actualidad, restos de tapia distribuidos en dos grandes áreas: la primera corresponde a segmentos de edificaciones localizada al suroeste que denominaremos Sector A; y la segunda, formada por construcciones monumentales visibles a la distancia, localizada al noreste que denominaremos Sector B (ver Figura 2). El análisis realizado para la presente investigación parte fundamentalmente de comprender la arquitectura como expresión cultural de un proyecto planificado y diseñado que toma en cuenta el aprovechamiento y modificación del espacio geográfico. En ese sentido, en base a una propuesta de diseños y fases arquitectónicas, a partir de excavaciones puntuales realizadas en el edificio, se pretende comprender, explicar e interpretar, conjuntamente con los contextos asociados y su distribución espacial, el desarrollo y consolidación de un grupo social importante en el valle de Rímac, lo que implicaría a nuestro entender, la existencia en Campoy, de una sociedad no igualitaria con diferenciación social. Planteamos, por lo tanto, que el proyecto de construcción de la arquitectura monumental reflejaría un complejo sistema social basado en el control de productos marinos y agrícolas por parte de un grupo de individuos que llevó a cabo la organización de las actividades productivas en el área, desde un espacio de control visual estratégico del valle, en la margen derecha del río Rímac, que consolidaron su rol en la dinámica social del proceso del desarrollo sociopolítico.

La arquitectura monumental como expresión de poder

A partir de lo descrito, se debe mencionar que dichas estructuras fueron diseñadas para ser reconocidas, ya sea expresado por su escala o por su elaboración, como monumentos (Moore, 1996). Es decir, que tales proyectos arquitectónicos monumentales expresaban, sin duda, la necesidad de remarcar la situación privilegiada de un determinado grupo de la sociedad que halló las condiciones necesarias, aunque generadas por la misma sociedad, de materializarlas en un determinado medio, debido a la fragmentación de un espacio natural y homogéneo (Criado, 1991).

Ahora bien, habría que señalar que se produjeron espacios donde se instauraron prácticas para sancionar, controlar y/o manipular a otros individuos con el objetivo de reproducir dicha situación ventajosa, mediante “tecnologías del poder”, en este caso, las denominadas prácticas coercitivas (Foucault, 1992). Dichas prácticas reprodujeron y consolidaron situaciones donde se ejerció el control sobre ciertos medios de producción por parte de un grupo de individuos, en zonas con circunscripción de tierras cultivables, con fuentes de irrigación limitadas, o con ciertas tecnologías productivas cuya obtención implicaba costos que requerían de la movilización de unidades sociales amplias, originándose prácticas primarias donde surgió y se consolidó el control económico a través del poder simbólico definido como una forma transformada, irreconocible, transfigurada y legitimada de las otras formas de poder y capaz de producir efectos reales sin un aparente gasto de energía (Bourdieu, 1991).

Por lo tanto, la configuración de espacios públicos y espacios privados en la arquitectura monumental de los edificios refleja estrategias de poder que expresan de manera consolidada, la desigualdad o las relaciones jerárquicas, a partir de prácticas sociales que promovieron su desarrollo (Moore, 1996). De esta manera, los edificios fueron diseñados y construidos para tener un protagonismo en la organización política de las sociedades, trascendiendo a través de un largo tiempo y de manera exitosa las características estéticas de la construcción como expresión de las estrategias de poder de sociedades complejas (Clark & Blake, 1994).

La organización social y las edificaciones en la Costa Central durante los periodos tardíos

De acuerdo con el estudio de las ocupaciones prehispánicas de los Andes Centrales, el Periodo Intermedio Tardío (Rowe, 1960), se caracteriza por el progresivo resurgimiento de las formaciones regionales, después de la inestabilidad de los finales del Periodo Horizonte Medio (Morales, 1993). En ese contexto histórico, se produce una reformulación de los modos de vida y de las formas de organización social, proceso que se manifiesta en las diferentes expresiones de los patrones de asentamiento y arquitectura diferenciada en los distintos ámbitos regionales, a partir de los cuales se hace evidente la territorialidad y control político de un grupo de individuos con estatus. Tales procesos también han sido ampliamente documentados con la ocupación hispana y posteriormente analizados en estudios como los de María Rostworowski (2002). A partir de la revisión de documentos del siglo XVI en Lima, se sabe que la organización política en la costa central, específicamente en el valle bajo del Rímac y Lurín anterior al Imperio Inca corresponde a curacazgos pacíficos pertenecientes al Señorío Ychsma vinculados a Pachacamac.

En otros estudios como los realizados por Espinoza (2014) estos curacazgos son considerados una nación, cuyos habitantes habrían logrado dominar el interior de sus valles hasta donde estos dejaban de ser cálidos2, asimismo, se señala que el poder del señor principal de Lima se extendía hasta los orígenes del Rímac, es decir, hasta Chosica y comprendía Tantacaxa, Ñaña y Chaclacayoc. En nuestra área destaca por aquellos tiempos el llamado curaca de Lurigancho, que formo parte del curacazgo de Amancaes, gobierno de Caxapaxa (Polini, 1987) y también el curaca de Tantacaxa en los territorios de Guachipa (Narváez, 2014). Como se observa, en la presente investigación, se puede discutir sobre una forma de organización social compleja, donde un grupo de individuos con estatus, goza de prestigio social y rige el modus vivendi de la comunidad, amparado en un sistema religioso e ideológico. Claramente dividida en dos segmentos sociales, esta organización jerárquica puede ser entendido por algunos autores (Silva & García, 1997) como una jefatura en estos territorios. Debemos considerar que durante el Periodo Horizonte Tardío (Rowe, 1960), el Imperio Inca (Covey, 2008) o Tawantinsuyo (Bueno, 1981a, 1981b), extendió sus dominios sobre la vasta región de los Andes Meridionales, incorporando territorios controlados a través de varios individuos con status, con poderes interprovinciales (Parssinen, 2002).

En la costa central del Perú, durante dicha dominación, se entablaron diversas relaciones con los ocupantes del territorio (Díaz, 2011) como el sometimiento a los collí que tenían posesiones de tierras en el valle del chillón (Morales, 1993) y a los denominados ychsmas que tenían el control a través de curacas en los valles del Rímac y Lurín en la llamada provincia de Pachacamac (Cornejo, 2000). Finalmente, entre las manifestaciones de control en el área, destaca la monumentalidad de los edificios con las denominadas pirámides con rampa (PCR), las cuales han sido estudiadas, a mayor profundidad, en el valle de Lurín. Estos edificios, de acuerdo con Eeckhout (2004), responderían a estrategias sustentadas en el modelo de sucesión generacional de tipo dinástico, que alude a edificios o palacios para curacas que, a su muerte, son enterrados en la misma edificación que luego será abandonada. Asimismo, de acuerdo a la tipología de las denominadas pirámides, las de rampa lateral, o de tipo A, son bastante escasas, encontrándose un solo ejemplar en cada sitio del valle.

Respecto a este tipo de edificación, debemos precisar que a partir de las excavaciones en la pirámide de tipo A de Pachacámac, se ha propuesto el carácter ceremonial (Farfán, 2004), qué de acuerdo a los investigadores, no hubo ninguna huella de ocupación doméstica en la edificación3. Cabe precisar también que las pirámides con rampas adosadas a un costado son características de sitios del valle, como Pampa de Flores, Panquilma o Tijerales en el valle de Lurín (Eeckhout, 2004).

En el caso del Rímac, estas estrategias de control habrían respondido a dos niveles fundamentales para la organización de aquella época: el primer nivel, al entorno del curaca con la población y el segundo nivel para las relaciones del curaca con autoridades jerárquicamente superiores (Pachacámac), las cuales eran atendidas, entiéndase por su carácter funcional, en las denominadas “residencias de elite o palacios” (Villacorta, 2004). Finalmente, con respecto al carácter funcional de las edificaciones, se debe considerar la definición de residencia, la cual debe ser entendida como una estructura utilizada para albergar personas, y que muchas veces su tamaño está en relación con la organización familiar. En tal sentido, debemos señalar también, que dicha construcción puede estar influenciada por materiales y esta a su vez puede estar relacionada con el medio ambiente, sin embargo, existen ciertas consideraciones estéticas que surgirán a partir de las demandas en el diseño, ingeniería y materiales de cierto grupo de individuos (Wason, 1994).

Aspectos geográficos y ecológicos

El sitio en estudio se localiza en Lima, en la costa central del territorio peruano, donde la estrecha franja del territorio es poco accidentada, suavemente ondulada y predominan las pampas desérticas. Destaca la presencia de contrafuertes andinos que se prolongan hasta el litoral dando forma a las islas, islotes y peñascos. Cabe precisar que el área se encuentra rodeada por cerros de mediana altitud con una temperatura media anual de 19.2 °C (Pulgar, 1998).

Campoy se localiza en la ribera de la margen derecha del río Rímac que nace en la Cordillera Central de los Andes, luego de un recorrido que se inicia por encima de los 4,000 msnm desemboca en el Océano Pacífico, por lo que hidrográficamente forma parte de la vertiente del Pacífico; se debería precisar que el escurrimiento natural del río se origina como consecuencia de las precipitaciones estacionales que ocurren en su cuenca alta, asimismo en época de estiaje, durante los meses de junio a noviembre, el río baja notoriamente su caudal. En ese sentido, es necesario precisar que el caudal mínimo del río se debe a las características fisiográficas y de cobertura ejercida desde los nevados, los cuales contribuyen también con sus deshielos a elevar el caudal en el valle para provecho de la población que se surte de agua del subsuelo mediante pozos y manantiales naturales.

Ahora bien, es importante mencionar que, en épocas prehispánicas, las cuencas bajas y medias del Rímac fueron llamadas en yunga y chaupiyunga respectivamente. Respecto a la denominada yunga, se caracterizó por las zonas agrícolas más amplias en el valle bajo, las que fueron ampliadas y aprovechadas a través de un sistema de canales de regadío por parte de los ychsmas durante los periodos tardíos (Rostworowski, 1992). Este sistema de aprovechamiento del territorio permitió obtener importantes excedentes de producción y la presencia de asentamientos tardíos en las secciones donde había control del agua proveniente de las bocatomas que era transportada desde el valle medio a los valles bajos.

En relación a la chaupiyunga, esta se caracteriza por localizarse en una zona de clima cálido, que posee una temperatura anual mínima de 15° C, una máxima de 30° C y un promedio de 18° C, se encuentra en una sección del valle que es el límite entre la cuenca baja y la cuenca media, y fue aprovechada para el cultivo de la coca, que es un componente fundamental en las ceremonias andinas. Esta sección del valle, comprende en la actualidad el territorio de Carapongo y San Juan de Lurigancho, cuyo territorio es llano y está flanqueado por una cadena de estribaciones cuyos espolones forman diversas quebradas.

El edificio monumental de la Huaca Fortaleza de Campoy

Se localiza en el denominado Sector B del asentamiento, se constituye de una construcción que presenta 100 metros de sur a norte y de 90 metros de oeste a este y una altura promedio de 15 metros, presenta una forma tronco-piramidal que destaca por la presencia de tapias dobles, asimismo presenta una serie de componentes arquitectónicos que se fueron configurando a lo largo del proceso de construcción, cuyo diseño claramente estuvo basado en el aprovechamiento de la elevación que le proporcionaba un promontorio natural rocoso y la visual que tenía desde este punto del entorno (ver Figura 3).

Análisis del emplazamiento

Tal como como se señaló previamente, el edificio estudiado se ubica en la margen derecha del rio Rímac, emplazada sobre la ladera sur del cerro El Chivo en una quebrada a 246 m.s.n.m, aprovechando al máximo las características topográficas del terreno pedregoso, logrando así una destacada independencia visual con el excelente panorama de una sección de la margen derecha y buena parte de la margen izquierda del valle medio del Rímac. Debemos considerar también que su ubicación es muy importante, al tener acceso al norte a las lomas de Mangomarca y a los recursos de las quebradas aledañas al cerro El Chivo, y al sur al aprovechamiento directo al rio Rímac, así como el control de un segmento del canal prehispánico, el cual es un indicador de la organización de riego agrícola intensiva de épocas prehispánicas. En ese sentido, el paisaje natural ha sido muy importante para la instalación de los antiguos ocupantes de este lugar, donde resaltan tres elementos que fueron considerados para aquella edificación: el terreno, la vegetación y el clima. Tomando como referencia lo mencionado por Tedeschi (1962), el primero interesa para fines de la producción de los materiales que se utilizan en la construcción, el segundo puede influir visualmente en las condiciones del terreno y contribuir con el microclima, el tercero por la temperatura, la humedad, los vientos y el asolamiento.

Ahora bien, a la edificación se accede mediante una vía natural cuyo ingreso es desde el valle, cuyo desplazamiento es por los desniveles naturales del terreno, acondicionado por terrazas y muros de contención que, si bien evitan indistintos accesos, también definen una circulación directa a la fachada principal del edificio, asimismo se complementa con otros elementos arquitectónicos del entorno que comunican con otros espacios, como se ha registrado con un camino que bordea los cerros y permite el acceso a Mangomarca, tal como Tello (1999) lo documentara en su reconocimiento realizado a los sitios tardíos pertenecientes al camino transversal Inca en el valle del Rímac.

Análisis de la forma

En los espacios arquitectónicos podemos encontrar disposición y organización básica en el diseño, en ese sentido en el edificio se percibe una organización agrupada, la cual carece de rigidez geométrica y donde destaca por la proximidad de los espacios similares o que difieren en dimensiones, forma y función, integrando los componentes a partir de simetría o axialidad (Ching, 2002). Dicho modelo se caracteriza por la presencia de diferentes dimensiones, nivel de accesibilidad entre los espacios y localización, indicadores que reflejan una jerarquía interna y aprovechamiento del terreno, cuyo eje presenta una orientación de sur a norte, que permitió una limitada visualización de las actividades internas desde el exterior.

Componentes arquitectónicos

En los estudios realizados por Villacorta (2001) se mencionan dos áreas que se distinguen claramente en el edificio monumental, la primera a partir del acceso principal hasta los recintos contiguos amplios, y la segunda a partir del ligero cambio en la orientación de los muros con respecto al eje de la primera, atribuido por el autor a la topografía, en esta zona se observan recintos reducidos y reservados. Cabe precisar que Poloni (1987) también llego a definir una primera zona constituida por dos grandes espacios, y una segunda zona de pequeños espacios que fueron posiblemente usados como viviendas.

Es a partir de los aspectos como el diseño, el tamaño y la accesibilidad entre los ambientes del mencionado edificio, que se podrá profundizar en el carácter de los mencionados espacios cuadrangulares y es a partir del cual se ha podido realizar una zonificación llegando a identificar claramente una división de dos áreas, la primera correspondiente al espacio arquitectónico público y la segunda al espacio arquitectónico privado.

Espacio arquitectónico público

Se caracteriza por constituirse de un acceso principal que comunica el exterior del edificio con el interior a través de un pasillo de 14 m de largo x 5 m de ancho que se dispone en un plano inclinado (ver Figura 4), destaca luego el denominado recibo de 40 m de largo x 18 m de ancho, el cual se localiza colindante al acceso y cuenta con una buena capacidad para albergar un grupo de personas, destaca también el vestíbulo de 25 m de ancho x 15 m de largo, con la mitad de capacidad que el anterior componente (ver Figura 5).

Contiguo al espacio previamente mencionado y elevado 2 metros sobre este, se ubica el atrio de 25 m de largo x 20 m de ancho, el cual ha sido diseñado como un patio interior con casi la misma capacidad del vestíbulo (ver Figura 6), dicho espacio comunica a la antesala o llamada también sala de espera (ver Figura 7), de 15 m de largo x 10 m de ancho, presentando este la mitad de capacidad del ambiente previo, y que vinculará a otra mayor o más importante, el denominado salón, el cual se encuentra elevado 1 m sobre sobre este, dicha sala grande presenta 20 m de largo x 20 m de ancho, siendo este ambiente el de mayor capacidad (ver Figura 8). Es preciso señalar que tanto el vestíbulo, como el atrio y también el salón, estuvieron techados, a juzgar por las improntas de las vigas en sus respectivos muros.

Espacio arquitectónico privado

Esta constituido básicamente de dos tipos de componentes, el primero, el denominado recinto íntimo, el cual corresponde a un ambiente de 8 m de largo x 5 m, generalmente con acceso restringido, con ciertos límites, cerrado e íntimo que puede llegar albergar a una persona o un grupo muy limitado; el segundo corresponde al almacén, ambiente donde se depositan bienes de cualquier tipo (ver Figura 9). Una característica resaltante de ambos espacios, es que habrían contado con un techado debido a las improntas de las vigas en los muros de los mencionados recintos.

Materiales empleados en la construcción

En el edificio monumental, podemos destacar básicamente la presencia generalizada de paredes de tapia, que han sido elaboradas a partir de relleno y tierra arcillosa apisonada y encofrada (Ware & Beatty, 1950), se observa en el paño estrías correspondiente a las esteras con las que fueron cubiertas. Asimismo, las tapias en la construcción se conforman de paños regulares de 1,5 m de alto por 0,5 m de ancho y 1 m de largo en promedio. En menor proporción se observa los denominados adobes paralepípedos de 0.40 m de largo x 0.20 m de ancho y 0.10 m de alto en promedio, que han sido elaboradas con masas de barro que fue secada al aire. En la construcción se dispone en hileras de adobe a soga (Ravines, 1989), con aparejo alterno.

Elementos arquitectónicos

En la construcción destacan elementos generales como las tapias dobles, estructuras adosadas de tapial que cumplieron una función estructural, asimismo en el salón principal, la presencia de nichos, cuya concavidad cuadrangular cumplió una función ornamental, también destacan los vanos de 0,80 m de ancho por 1.40 m de alto, con un arco en semicírculo en el segmento superior. De manera particular, se puede señalar a la rampa como un plano inclinado que permitió la circulación entre plataformas a desnivel.

Fases constructivas

Las evidencias recuperadas a partir de las intervenciones llevadas a cabo en el 2017, permitieron conocer la cronoestratigrafía del edificio, la cual se aproxima a un ambicioso proyecto constructivo llevado a cabo por los ocupantes. En relación al mencionado proyecto, este se pudo definir a partir de la agrupación de las diversas unidades estratigráficas, la cual se dividió en tres fases4 (Bazán, 2019), las cuales formaron parte de los cambios constructivos de la edificación que se presenta a continuación.

Fase Temprana

La evidencia comprende una construcción temprana a partir de muros de tapia de paños regulares alargados y estriados de 2.20 m de alto aprox. y 0.70 m de grosor en promedio (ver Figura 10), estructuras que corresponden a una edificación sobre la terraza natural, que se encuentran debajo de las estructuras actualmente visibles en el área, posiblemente alcanzó 3248 m2 de área construida, a juzgar por la evidencia observada hasta el momento, con una dimensión de 35 m de oeste a este, 90 m de ancho de norte a sur y con una altura de 7 m (ver Figura 11).

Presenta una serie de ambientes interconectados, a la fecha se han determinado ocho componentes arquitectónicos (ver Figura 11), que corresponden inicialmente al de un recibo abierto en forma de L, sobre una terraza de aproximadamente 6 m de alto, mediante el cual se accedía a un vestíbulo de planta cuadrangular de 500 m2, sobre una plataforma, elevado a 3 m sobre el anterior, posiblemente debió existir una banqueta como espacio intermedio, de dicho ambiente se pudo acceder a una antesala de planta cuadrangular de 600 m2, elevado por sobre un metro del anterior, a partir de dicho distribuidor se puede acceder a un pasillo de planta rectangular de 160 m2, espacio de circulación que condujo a un salón de planta cuadrangular de 360 m2, que permitió el acceso a un salón posterior de planta rectangular de 200 m2, el cual condujo directamente a un recinto íntimo de planta cuadrangular de 360 m2, ambiente de estancia a partir del cual se pudo acceder finalmente a un recinto mucho más íntimo de 300 m2 que posiblemente funcionó como almacén, dado que se encontró fragmentaria de ollas correspondientes al estilo ychsma medio (ver Figura 12), asociado a restos de botánicos de maíz (Zea mays), maní (Arachis hypogaea), algodón (Gossypium barbadense), restos malacológicos de choro playero (Semimytilus algosus) y restos ictiológicos como anchoveta (Engraulis ringers), jurel (Trachurus murphyi) y sardina (Sardinops sagax) (ver Figura 12).

Fase Media

El edificio fue ampliado y, de acuerdo a la evidencia comprende una nueva construcción a base de tapias irregulares estriadas, donde se observa buen acabado (con enlucido gris), dichos muros se caracterizan por tener un perfil trapezoidal de 3.00 m de alto aprox. y 0.80 m de grosor en promedio (ver Figura 10). Debemos precisar que esta fase corresponde al cubrimiento total de las estructuras del edificio anterior (el cual en algunos segmentos del edificio se encuentra parcialmente visible). Su área construida alcanzó a ocupar 4093 m2, con una dimensión de 40 m de oeste a este, 100 m de ancho de norte a sur y una altura de 12 m (ver Figura 13).

También se observa una serie de espacios interconectados, por el momento se han determinado veinticuatro ambientes (ver Figura 13), que corresponden inicialmente a una rampa lateral en dirección este a oeste (ver Figura 14), adosada a una terraza de aproximadamente 6 m de alto, donde se ubica recibo abierto, con un área de 720 m2, a partir de la cual se accedía por un pasillo de 100 m2 a un vestíbulo de planta cuadrangular de 375 m2, asociada a posibles banquetas, como espacios intermedios al norte, a partir de las cuales se pudo acceder una plataforma, la cual se eleva por sobre los 3 m y sobre la cual hay un atrio de planta cuadrangular de 500 m2 (ver Figura 14), a partir del cual se pudo acceder a una antesala de planta rectangular de 150 m2, elevado por sobre dos metro del anterior, a partir de dicho distribuidor se puede acceder a un pasillo de planta rectangular de 160 m2, espacio de circulación que condujo a un salón de planta cuadrangular de 400 m2, salón principal con hornacinas (ver Figura 14) que permite el acceso a un salón anexo de planta rectangular de 150 m2, espacio que se conecta directamente con el distribuidor de planta rectangular de 220 m2, a partir del cual se accedió directamente a una serie de recintos íntimos de planta cuadrangular de 50 m2 aproximadamente (ver Figura 14).

Es preciso señalar que, al noroeste, los cuatro ambientes al noroeste, presentan estructuras menores cuadrangulares a manera de repositorios, en las cuales se han podido ubicar restos malacológicos de choro zapato, (Choromytilus chorus), a pesar de la escasa evidencia, es posible, considerando la ubicación, pensar que pudo haber funcionado para actividades domésticas, posiblemente como un almacén; asimismo al noreste, se observan cinco ambientes, tres de ellos de acceso mucho más restringido pero ligeramente más amplios, que podrían haber funcionado de estancia; también consideramos importante señalar que no ha sido posible ubicar accesos, a partir de estos últimos, hacia los cuatro ambientes del lado oeste del edificio, los cuales son de planta rectangular, y tienen aproximadamente 160 m2 cada uno y se encuentran a desnivel; posiblemente fueron los ambientes multifuncionales, dado que se pudo encontrar una variedad de fragmentaria de diferentes tipos de vasijas, algunas incluso con presencia de salitre; sin embargo, por el momento, dado lo limitado de las excavaciones, no se ha podido encontrar mayores contextos para afirmar o rechazar dichas teorías. Es preciso mencionar que los recintos privados del área noroeste, se encuentran articulados con un ambiente posterior de planta rectangular al oeste, a través del cual por cierto también se tiene acceso al salón y habría servido de tránsito directo a la zona exterior del edificio, donde ser habrían realizado las actividades domésticas por las evidencias en los apisonados de quemas y ollas con tiznados perteneciente al estilo Ychsma medio (ver Figura 15), así como restos botánicos de maíz (Zea mays), maní (Arachis hypogaea), calabaza (Cucurbita maxima), ciruela silvestre (Bunchasia ameniaca) y restos ictiológicos de sardina (Sardinops sagax), lorna (Sciena deliciosa) y lorna grande (Sciena callaensis) asociado a los pisos del mencionado ambiente (ver Figura 15).

Fase Tardía

La tercera fase, comprende una remodelación general de la edificación, destaca en la construcción el uso de tapias regulares estriadas de acabado regular (con enlucido beige grisáceo), dichos muros que se caracterizan por presentar un perfil recto de 2.40 m de alto aprox. y 0.80 m de grosor en promedio (ver Figura 10). Debemos acotar que esta fase corresponde a la renovación y clausura de algunos espacios que fueron previamente construidos en la fase media, que se encuentra totalmente visible en el área a pesar del estado de conservación, llegando a ocupar 4293 m2 de área construida, con una dimensión de 42 m de oeste a este, 100 m de ancho de norte a sur y una altura de 14 m (ver Figura 16).

La construcción presenta una serie de espacios interconectados, se han determinado 32 ambientes (ver Figura 16), donde podemos destacar nuevos componentes, tales como el que se presenta en el frontis del edificio, cuyo ingreso se realiza a través de un camino epimural (debido a la clausura de la rampa lateral) directamente al recibo, el cual fue remodelado, a partir de la reducción del ambiente, de planta trapezoidal en 300 m2, por la construcción de un muro al norte, el cual se eleva por sobre los 6.00 m de altura, interrumpiendo la visual que se tenía desde el interior del edificio de este espacio, a partir del cual se mantuvo el transitó a través de un pasillo al vestíbulo, de dicho ambiente al atrio, de este a la antesala y finalmente a través del pasillo a un nuevo ambiente cerrado, en cuya superficie se observa restos de batanes y fragmentaria de vasijas, por lo que consideramos muy probable que se realizaran actividades domésticas; sin embargo dada la envergadura del espacio y la posición, es posible que se realizaran también otras actividades.

El espacio descrito previamente sirvió de circulación hacia el salón principal de planta rectangular de 200 m2, cuya capacidad quedó reducida a la mitad, debido a la construcción de nuevos ambientes de acceso restringido hacia el oeste, con espacios de 120 m2 aproximadamente, donde se pudo ubicar vasijas cerradas de estilo Ychsma tardío (ver Figura 17), también producto del zarandeo, se recuperaron restos de guayaba (Psidium guajava), mate (Lagenaria siceraria), carbón, restos malacológicos de choro zapato (Choromytilus chorus) y restos ictiológicos de anchoveta (Engraulis ringers), posiblemente asociados a la actividad doméstica en el área (ver Figura 17), considerando que se encuentran articulados con un ambiente de planta cuadrangular de 80 m2 al oeste, a través del cual se habría servido de tránsito directo a la zona exterior del edificio.

Finalmente, se debe considerar que el salón principal, mantuvo un salón anexo y un distribuidor, a partir del cual se pudo circular a una serie de ambientes pequeños de acceso restringido, ahora bien, los cuatro ambientes al noroeste, presentan una seria de clausuras (ambientes cerrados), configurándose almacenes; asimismo al noreste, se observan cinco ambientes que mantuvieron los accesos restringidos, presumiblemente estos podrían haber continuado funcionado de estancia. Los cuatro ambientes del lado oeste del edificio, posiblemente se mantuvieron como espacios multifuncionales.

Discusiones y conclusiones

A pesar de la limitada evidencia de la fase constructiva temprana, se ha podido identificar un diseño complejo, con un posible salón en la zona central y elevada del edificio, vinculado a posibles actividades de un grupo de individuos de importante grado que compartió dicho espacio, es preciso mencionar la ausencia de un atrio en esta fase constructiva, el cual es un claro indicador que inicialmente la planificación del área pública no concebía un espacio formalizado para la concentración de personas en esta zona del edificio, por ende el terreno irregular habría sido acondicionado con el tiempo para albergar actividades, que posiblemente estuvieron asociados a actividades de carácter supra domésticas.

En la fase arquitectónica media del edificio, se consolidó la construcción a partir de una nueva plataforma sobre la terraza preexistente, en la cual se abrió pasó a nuevos componentes arquitectónicos el cual inicia a través de un acceso lateral (rampa) con dirección a los espacios de considerables tamaños en el conjunto (vestíbulo y atrio), indicador de una planificación de un edificio público, lo cual sugiere posiblemente un espacio diseñado para un grupo determinado de individuos de importante grado que se habría concentrado en la zona delantera del edificio, asimismo a través de pasillos que direccionan a la zona medular, se observa un gran salón de acceso muy restringido, el cual de acuerdo a la evidencia en el acabado de las estructuras, la aparición de algunos elementos significativos en sus espacios (enlucidos finos y hornacinas en el salón principal), como la presencia de restos de materiales orgánicos asociados a ollas de estilo Ychsma medio, habría sido un espacio privado que albergó un determinado grupo de individuos de una gran importancia vinculados a consumo de alimentos del área.

En esta fase del mencionado proceso constructivo, donde se adquirió mayor altura y volumen, bajo la dirección de un proyecto con mejor detalle en el acabado, es posible que se haya realizado al incrementarse la mano de obra, que habría sido concentrada y dirigida organizadamente en la construcción de los nuevos salones, que formalizó con nuevos elementos los espacios para la concentración de personas de importante grado, escenario que posiblemente habría correspondido a un particular evento significativo que formaba parte de la práctica institucionalizada en la comunidad, que habría alcanzado gran notoriedad en esta sección del valle durante el Intermedio Tardío.

En la fase Tardía se realizaron cambios como la redirección de la obra constructiva, que habría sido concentrada y dirigida puntualmente en la fachada y el cuerpo central del edificio, resaltando el sello de la rampa lateral, para dar paso al nuevo ingreso a través de un camino epimural aterrazado que condujo a los salones delanteros del edificio. Es preciso señalar que se realizaron notables modificaciones en los espacios del área medular, donde se construyó un nuevo salón, al reducir el salón previo, dando una nueva connotación significativa al uso de este espacio, el cual se encontró asociado a vasijas cerradas de estilo Ychsma Tardío A en el edificio durante el Horizonte Tardío. En relación a los contextos, estos corresponden a la presencia materiales orgánicos al interior de diversos espacios del edificio, dichas muestras de desechos se habrían producido a partir de un tránsito constante sobre la superficie de espacios asociados a posibles actividades domésticas, encontrándose evidencias recurrentes de consumo de especies ictiológicas: anchoveta (Engraulis ringens), sardina (Sardinops sagax), lorna (Sciena deliciosa) y lorna grande (Sciena callaensis) de especies botánicas recuperadas de uso comestible, industrial y silvestres respectivamente: maíz (Zea mays), maní (Arachis hypogaea), algodón (Gossypium barbadense), mate (Lagenaria siceraria), guayaba (Psidium guayaba), calabaza (Cucurbita maxima), ciruela silvestre (Bunchasia ameniaca) y en cuanto a la muestra malacológica se encuentra preponderante la especies bivalva como choro zapato (Choromytilus chorus).

El análisis del material exhumado, destaca al malacológico como preponderante en todos los estratos, sin embargo, no estaba necesariamente asociado al contenido cárnico de los bivalvos y gastrópodas, por lo que se considera que la presencia de dicho recurso se llevó a cabo por algún consumo diferenciado, al ubicarse en espacios específicos al interior del edificio, es posible que habría formado parte de las ofrendas dejadas y elaboradas durante las ceremonias. Por ser considerado como un hecho derivado de un espacio homogéneo a un espacio fragmentado, es decir, no solo de la sociedad y la naturaleza, sino de las desigualdades no naturales aunque naturalizadas que existen entre los hombres (Criado, 1991), la edificación monumental de la Huaca Fortaleza de Campoy nos muestra un proyecto constructivo, la planificación de una obra que necesitó una inversión en fuerza de trabajo para el traslado de rellenos y para la elaboración de estructuras homogéneas, lo cual sugiere la existencia de un grupo de individuos encargado de dirigir y supervisar las actividades constructivas.

Las tres fases arquitectónicas del edificio muestran que con el tiempo fue adquiriendo paulatinamente mayor tamaño y volumen hasta consolidarse como una edificación monumental, a partir de la inversión de fuerza de trabajo en el traslado de rellenos en las construcciones realizadas para cubrir los espacios de la cima. Esto debido, posiblemente, a la intención de la clase dominante de querer expresar cambios que, además de significativos, puedan ser visualizados desde el valle y a la vez mantener un control visual de este segmento del valle del Rímac.

Si bien no se han reconocido evidencias del grupo social dominado, es posible inferir que la fuerza de trabajo para la construcción del monumento provino de este sector social; esto, por lo tanto, nos estaría indicando una sociedad compleja, donde las relaciones jerárquicas, y determinadas prácticas sociales promovieron desarrollo, dando soporte a las élites que se mantuvieron a través de un largo tiempo de manera exitosa. Ahora bien, el diseño de los espacios, también hace posible suponer la clara diferenciación social de grupos de individuos que participaban en determinadas prácticas realizadas en espacios institucionalizados (Bourdieu, 1991), empezando por el frontis principal, donde habría interactuado un grupo en los amplios espacios (vestíbulo y atrio) previo a un salón ubicado en la zona medular del edificio, el cual habría albergado a un grupo importante, que solo tuvo acceso a las actividades de los espacios restringidos al norte del edificio.

El principio organizativo de los espacios señalados, refleja con el tiempo un patrón arquitectónico, formas en el diseño que podrían entenderse como residencias de elite para un grupo de individuos (Wason, 1994), cuyas prácticas restringidas mostraban una clara distinción de posición social y manejo ideológico (Foucault, 1992), donde dichas prácticas institucionalizadas permitieron aquellas reconstrucciones periódicas en la edificación, como es evidente en las renovaciones de espacios, que estuvieron altamente influenciadas y dependientes del control ideológico sobre la comunidad, cabe precisar, en este punto que las sociedades tardías en la costa central, desarrollaron tradiciones culturales constructivas, basadas en estructuras formales (Villacorta 2004), enfatizadas estéticamente con ciertos elementos símbolos en la arquitectura (Farfán, 2004), como el uso de rampas, hornacinas, banquetas. Los espacios públicos y privados, en muchas de estas edificaciones importantes, eran para usos ceremoniales (Eeckhout, 2004), los cuales han sido resultado de una serie de procesos complejos de consolidación durante el Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío.

A juzgar por las evidencias, podemos concluir que los ocupantes del edificio en el sitio arqueológico de Campoy, eran parte de una sociedad compleja y con claras diferencias sociales, donde un grupo determinado tenía la toma de decisiones y la centralización del poder (Clark & Blake, 1994), organización social que correspondería a una jefatura, la cual claramente se expresó en la construcción de una residencia de elite, que se construyó durante el Intermedio Tardío, y albergó a una autoridad local, que desde aquel espacio ejerció las actividades políticas y el manejo administrativo, posiblemente de esta sección del valle.

A la luz de la evidencia arqueológica, en lo que atañe al área, creemos que no existió una unidad sociopolítica centralista (Morales, 1993); estaríamos más bien frente a un curacazgo (Espinoza, 2014) en la margen derecha del río Rímac, posiblemente muy tempranamente bajo dominio de los Tantacaxa y posteriormente de los Lurigancho. Finalmente debemos mencionar que la remodelación y clausura de determinados espacios en el edificio monumental durante el Horizonte Tardío, es reflejo de la imposición de nuevas actividades de los ocupantes en el sitio, los cuales estuvieron vinculadas a la apropiación y redistribución de los recursos a partir de la expansión del área cultivable por parte del Tahuantinsuyo (Bueno, 1981a) en la denominada Provincia de Pachacamac (Cornejo, 2000).

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1. Es preciso acotar que mediante Resolución Directoral Nacional Nº 227 del entonces Instituto Nacional de Cultura, emitido en 1998, se declara como patrimonio Cultural de la Nación al sitio arqueológico “Fortaleza de Campoy”, a partir del cual, observamos de manera oficial en documentos dicha denominación.

2. De conformidad a los papeles de la Visita Toledana de 1583 según Espinoza, dentro de la jurisdicción territorial del señorío de “Ishmay”, existían 12 cacicazgos desde Lurigancho a Lurín.

3. Por las excavaciones señaladas en la Pirámide 3C denominada también el Templo del Mono, debido a la presencia de un mono momificado a manera de ofrenda como parte del relleno constructivo de la primera terraza, a la altura del acceso con rampa.

4. Harris (1991) define el término fase, a la agrupación en la estratificación de un yacimiento, intermedia entre un periodo y una unidad estratigráfica simple.

Figura 1. Vista satelital del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Elaboración propia sobre la base de SIGDA, 2018.

Figura 2. Plano de los sectores identificados en el sitio arqueológico de la Huaca Fortaleza de Campoy, donde se ubica el edificio Monumental. Tomado de Bazán, 2019, p. 27.

Figura 3. Plano arquitectónico del edificio monumental, perteneciente al Sector B del sitio arqueológico de la Huaca Fortaleza de Campoy. Tomado de Bazán, 2019, p. 69.

Figura 4. Vista del acceso principal al edificio monumental del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Archivo fotográfico de José Bazán Castillo, 2018.

Figura 5. Vista del vestíbulo perteneciente al edificio monumental del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Archivo fotográfico de José Bazán Castillo, 2018.

Figura 6. Vista del atrio perteneciente al edificio monumental del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Archivo fotográfico de José Bazán Castillo, 2018.

Figura 7. Vista de la antesala perteneciente al edificio monumental del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Archivo fotográfico de José Bazán Castillo, 2018.

Figura 8. Vista del salón principal perteneciente al edificio monumental del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Archivo fotográfico de José Bazán Castillo, 2018.

Figura 9. Vista del almacén ubicado al noreste del edificio monumental del sitio arqueológico Huaca Fortaleza de Campoy. Archivo fotográfico de José Bazán Castillo, 2018.

Figura 10. Tipos de muros de tapia de la edificación monu­mental Sector B de la Huaca Fortaleza de Campoy. a) De paño regular alargado estriado de la fase temprana del edificio (superior izquierdo). b) De paño irregular estriado de la fase media del edificio (superior derecha). (c) De paño regular estriado de la fase tardía del edificio (inferior). Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.

Figura 11. Dibujos de la fase arquitectónica temprana del edificio monu­mental, perteneciente al Sector B del sitio arqueológico de la Huaca For­taleza de Campoy. a) Corte (superior). b) Planta con la funcio­nalidad de los ambientes (inferior). Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.

Figura 12. Detalles de fragmentos de cerámica y materiales orgánicos de la fase temprana del edificio. a) Ollas con cuello expandido, borde directo, labio adelgazado y redondeado. b) Restos botánicos, malacológicos e ictiológicos ubi­cados al interior del edificio. Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.

Figura 13. Dibujos de la fase arquitectónica media del edificio monumental, perteneciente al Sector B del sitio arqueológico de la Huaca Fortaleza de Campoy. a) Corte (superior). b) Planta, con la funcionalidad de los ambientes (inferior). Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.

Figura 14. Dibujos isométricos de los componentes de la fase arquitectónica media del edificio mo­numental, del Sector B del sitio arqueológico de la Huaca Fortaleza de Campoy. a) Rampa lateral de la fachada sur. b) Vestíbulo y atrio. c) Salón principal. d) Ambientes al noreste. Elaborado por José Alberto Bazán Lossio, 2020.

Figura 15. Detalles de fragmentos de cerámica y materiales orgánicos de la fase media del edificio. a) Ollas cerradas con cuello cortó evertido, borde delgado directo, la­bio ligeramente afilado (izquierda). Ollas cerradas con cuello cortó evertido, borde grueso directo, labio ligeramente biselado (derecha). b) Restos botánicos, malacológicos e ictiológicos ubicados al interior del edificio. Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.

Figura 16. Dibujos de la fase arquitectónica tardía del edificio mo­numental, perteneciente al Sector B del sitio arqueológico de la Huaca Fortaleza de Campoy. a) Corte (superior). b) Planta, con la funcionalidad de los ambientes (inferior). Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.

Figura 17. Detalles de fragmentos de cerámica y materiales or­gánicos de la fase media del edificio. a) Cántaro sin cuello, borde di­recto, labio con elevación en ambos lados (izquierda). Cántaro sin cuello, borde directo, labio con elevación en el lado externo y recto en el interno (derecha). b) Restos botánicos, malacológicos e ictiológicos ubicados al interior del edificio. Elaborado a partir de la información de Bazán, 2019.